Ignacio Roque Madriz

PATZCUARO, Mich., 2 de noviembre de 2016 (Notimonarca).- En un reencuentro con los que ya no están y en un ambiente de magia y colorido, fieles a sus tradiciones y costumbres centenares de indígenas purépechas de la región del Lago de Pátzcuaro revivieron con devoción y fe el ritual de velación pagano-religioso de la tradicional “Noche de Muertos”.

Las ceremonias han perdurado dentro del marco de su genuina naturaleza e identidad, cuyo ritual de velación   fue presenciado respetuosamente por los turistas extranjeros, quienes en su mayoría vinieron procedentes de Inglaterra, Estados Unidos, España, Alemania, Francia y Canadá, entre otros países.

De igual forma, provenientes de distintas entidades de la nación, bien abrigadas, familias y grupos de personas asistieron también a la celebración en la zona lacustre.

Los indígenas fueron puntuales a su cita en el espacio sepulcral, donde ni el intenso frío,   ni la pobreza en que viven les impidieron acudir a venerar a sus fieles difuntos en esa ceremonia que surgió en la época prehispánica.

En la zona lacustre sobrevive la Noche de Muertos y igue vigente el rito de reencuentro con sus fallecidos, a pesar de la crisis económica

Muchos de los indígenas hasta pidieron dinero prestado para adquirir las flores, panes, frutas y los alimentos que se producen en esta región y que les gustaban en vida a sus familiares fallecidos, para instalar los altares sobre las sepulturas, donde los velaron y recordaron con la mirada triste y prudente regocijo.

La singular e impresionante “Animecha Kejtzitakua” (Ofrenda a las Ánimas), se llevó a cabo en los 25 cementerios de la región, entre los que están los de   Pátzcuaro, Cuanajo, Tupataro, Tzintzuntzan, Jarácuaro, Huecorio, Tzurumútaro, San Pedro Cucuchucho, Ihuatzio, Arócutin, Santa Fé de la Laguna y Erongaricuaro, así como en las islas de Janitzio, Yunuén, La Pacanda y Urandén.

Hasta esos panteones, los indígenas purépechas llegaron ataviados con sus tradicionales prendas de vestir, algunos con gastadas suelas en sus zapatos y otros con sus huaraches “viejitos”.

Los purépechas mujeres y hombres; jóvenes, adultos y ancianos no faltaron a su compromiso de acudir a los panteones en la zona lacustre, donde sobrevive esta tradición en un ambiente de magia y colorido, en el que la muerte es cosa seria y la vida no.

En esta ocasión, el gobierno michoacano aplicó un dispositivo de seguridad y orientación en las carreteras para auxiliar a los turistas con la participación de más de mil elementos, entre ellos miembros del Ejército Mexicano, la Policía Federal, la Policía Ministerial del estado, la Policía Estatal Preventiva, el Grupo de Operaciones Especiales, la capitanía de puerto en Pátzcuaro y la Policía Lacustre.

REVIVIERON TAMBIEN LAS VENTAS

Los lugareños observaron que en Pátzcuaro que en la zona lacustre se incrementó la afluencia de visitantes, lo cual se reflejó en restaurantes y comercios, donde también revivieron las ventas.

El presidente municipal de Pátzcuaro, Víctor Manuel Báez Ceja afirmó que en la celebración de Noche de Ánimas las expectativas se superaron ya que se registró ocupación hotelera del 100 por ciento y una derrama económica de más de 20 millones de pesos.

Dijo que de acuerdo a cifras preliminares, la festividad de Noche de Ánimas 2016 registró un repunte histórico que no se había tenido durante los últimos diez años, pues se alcanzó desde el pasado lunes una ocupación hotelera en este Pueblo Mágico del 100 por ciento. Báez Ceja comentó que los prestadores de servicios -comerciantes, artesanos, restauranteros, estiman que se generó una derrama económica de más de 20 millones de pesos, cifra histórica que coloca al municipio como uno de los principales destinos turísticos del país.

Por su parte, el gobernador llamó a los indígenas purépechas a preservar sus tradiciones y costumbres, a las cuales expresò su respeto.

El secretario de Seguridad Pública del Estado, Juan Bernardo Corona Martínez conformó que hubo saldo blanco en el operativo por la Noche de Muertos en Michoacán en la zona del Lago de Pátzcuaro.

Hizo notar que funcionó el despliegue policial en el que participaron 300 efectivos de la SSP.

LAS CAMPANAS REPICAN

El ambiente de Janitzio y de las demás islas y poblados en la víspera del día de muertos es de gran fiesta, hasta que empieza el lúgubre tañer de las campanas.

Al conjuro mágico de los sonoros bronces, las almas de ultratumba se presentan y los vivos, mujeres y niños, como fantasmagóricas figuras, van llegando silenciosas al panteón para buscar las tumbas de sus deudos.

Negras siluetas van apareciendo por doquier. Llenas de amor van llegando almas piadosas con las ofrendas, cortan flores, llevan dulces, consagran alimentos como panes y frutos que tanto deleite causaron en vida al difunto.

Con ellas erigen un altar sobre la tumba y se sientan resignadas y llorosas a contemplar las llamas de los cirios y hacen oraciones por sus muertos.

Las velas y cirios van encendiéndose y de pronto el camposanto iluminado parece un ascua de luces misteriosas.

A intervalos se arrodillan ante la cruz que indefectiblemente preside el rito, y quedan pensativas como evocando a los difuntos añorando su presencia.

Una campana colgante del arco que da acceso al cementerio, discreta y tristemente tañe toda la noche llamando a las ánimas a que se presenten a la gran ceremonia.

El cementerio se inunda con el eco de los cantos en purépecha, llenos de suaves cadencias que imploran el descanso para las almas de los ausentes y la felicidad de los que quedan en la tierra. Los hombres, desde las afueras del camposanto, contemplan atentos lo que ocurre dentro del panteón.

UN DEBER SAGRADO

Para los indígenas de la isla, participar en este tradicional ritual, es un deber sagrado para con los difuntos.

Janitzio es una de las bellas islas del Lago de Pátzcuaro que impresiona por la forma y belleza de sus construcciones, donde sobresalen las blancas paredes con techos de madera y teja, diseminadas en forma disímbola por la isla.

Tiene además Janitzio, un nombre y celebridad debidamente conquistados por la celebración de la “Noche de Muertos”, el día 1 y 2 de noviembre.

Aunque las celebraciones son las mismas en toda la región lacustre, se le han otorgado a esta isla como ejemplo. Toda la vida de la isla vibra en torno a la ceremonia de velación, en la que hay un ambiente de tristeza y de alegría discreta.

LA LEYENDA EN JANITZIO

De acuerdo a la leyenda, en esta noche, al ocultarse el astro brillante surgen las sombras de Mintzita, hija del Rey Tizintzicha y de Itzihuapa, hijo de Taré y Príncipe heredero de Janitzio.

Locamente enamorados, Mintzita y Itzihuapa no pudieron desposarse por la inesperada llegada de los conquistadores. Preso ya el Rey padre de Mintzita, por Nuño de Guzmán, quiso la Princesa rescatarlo ofreciéndole un tesoro que se encontraba bajo las aguas, entre las islas de Janitzio y La Pacanda.

Y cuando el esforzado Itzihuapa se aprestaba a extraerlo, se vio atrapado por veinte sombras de los remeros que lo escondieron bajo las aguas y que fueron sumergidos con él.

Itzhihuapa quedó convertido en el vigésimo primer guardián de la riqueza.

Empero, en la noche del día de muertos, al lúgubre tañer de los bronces de Janitzio, despiertan todos los guardianes del tesoro y suben la empinada cuesta de la isla.

Los dos príncipes, Mintzita e Itzihuapa, se dirigen al panteón para recibir la ofrenda de los vivos a las luces plateadas de la luna.

Ahí, ambos espectros se musitan al oído palabras cariñosas y ante las llamas inciertas de los cirios, se confunden y ocultan de las miradas indiscretas de los vivos.

En tanto, las estrellas fulguran intensamente, las campanas repican y abajo, las aguas del lago gimen como un alma en pena.

UBICACIÓN

El Lago de Pátzcuaro y su isla de Janitzio se ubican a 60 kilómetros de Morelia, capital del estado de Michoacán, que se comunica por tres carreteras, una que parte de la federal 15 en Quiroga, otra moderna por Tiripetío y una más por la nueva autopista desde Cuitzeo