JOSE GARCIA SEGURA

El único reloj que ha desobedecido a una autoridad en el mundo se encuentra en la torre del Templo de la Compañía de Jesús, erigido en el siglo XVI, hoy Casa de Cultura, en Pátzcuaro Michoacán, Cuenta la leyenda que fue expulsado de España por “desobedecer” al rey Felipe II quien dispuso que al sonar las 12 campanadas ejecutaran a un reo.

A punto de sonar las 12, se descompuso, el detenido quedó en libertad y, en castigo su, majestad mandó al contador de horas a nuestro país.

Nada que ver el reloj que desobedeció al rey de España con el reloj Nautilus de la marca suiza Patek Philippe, hecho a base de oro blanco, con 1.075 diamantes que lleva en la mano izquierda el rey Mohamed VI de Marruecos, valuado en un millón de euros o un millón 200 mil dólares.

Mucho menos con el reloj del senador de Morena Félix Salgado Macedonio, valuado en mísera cantidad de 188 mil pesos.

Con quien guarda un parecido el reloj que desobedeció al rey es con el ficticio reloj legislativo, ideado en 2007 por la diputada priista Beatriz Paredes para prolongar la fecha límite de aprobación del gasto público del gobierno federal año con año.

Resulta que este martes 15 de noviembre venció el plazo para sacar adelante ese documento pero no importa.

El puente está primero.

Por las protestas y el cierre de la cámara de diputados no ha sido posible concretar el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020.

Si no se puede hoy, se podrá mañana. Mejor dicho, el miércoles 20.

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