EFECTO ZERO… “Narco-estado y Militarización del país”

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°LA MALDITA HERENCIA DE AMLO

° “LA BOTA MILITAR Y CÁRTELES: CONTROL DE MÉXICO A SANGRE Y FUEGO.

° 82 AÑOS DE PODER CIVIL, AMLO LOS “TIRA A LA BASURA”: MILITARIZA MÉXICO.

° SEDENA RECIBIÓ EN 2022 UN PRESUPUESTO DE 215 MMP, EL MÁS ALTO DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICO

Por: Julio César Silva Alemán

JUEVES 29 DE SEPTIEMBRE… El 19 de febrero de 1913, Venustiano Carranza publicó el Decreto de creación del Ejercito Mexicano (109 años). De acuerdo con el Ranking 2021 del Global Firepower, México se ubica en el lugar número 45 de las Naciones con más fuerza si se habla de armamento, entre los 140 evaluados en el mundo.

La historia reciente de las Fuerzas Armadas en México pasa por un periodo determinante para la vida del País y para lo que, posteriormente, sería el diseño de la Constitución Mexicana: “El Porfiriato”. Porfirio Díaz ocupa la Presidencia de la República entre 1876 y 1911 (con una breve interrupción entre 1880 y 1884).

Díaz era militar y llegó al Poder gracias al apoyo del Ejército, pero curiosamente, una vez que se instaló en el Poder, el papel político de las Fuerzas Armadas fue ‘minimizado’, con el objetivo de que “ningún otro caudillo pudiera volver a emplearlo como instrumento de su ambición política”.

LA CONSTITUCIÓN DE 1917 “INFLUENCIADA” POR MILITARES.

Contra el Régimen de Díaz se subleva el 20 de noviembre de 1910 Francisco I Madero, que consigue llegar a la Presidencia, ‘parecía’ en ese momento que la Dictadura de Díaz había sido derrotada sin mayores aspavientos y sin un masivo derramamiento de sangre.

En realidad, sin embargo, daba comienzo la Revolución Mexicana (con el asesinato de Madero y Pino Suarez el 22 de febrero de 1913, por Huerta) que convulsionó al País durante varios años y cuya violencia no comenzó a ceder sino hacia finales de 1916, cuando bajo el mando militar de Venustiano Carranza se expide la Convocatoria al Congreso Constituyente que habría de redactar la Constitución del 5 de febrero de 1917.

Luego de los años de lucha Revolucionaria es obvio que los militares tienen una completa preponderancia en el Congreso Constituyente. Muchos de los Diputados Constituyentes son ellos ‘mismos’, militares en ejercicio activo.

Otros más, desde afuera de las sesiones celebradas en el Teatro de la República de Querétaro, vigilan y ‘tutelan’ los trabajos y discusiones de los Convencionistas Constituyentes. De hecho, el Primer Presidente de México que Gobierna bajo la nueva Constitución es el propio Venustiano Carranza, quien a los pocos años sería asesinado (21 de mayo de 1920), por sus opositores.

Luego de un breve interinato de Adolfo de la Huerta, llega a la Presidencia de la República otro General: Alvaro Obregón, quien también sería asesinado unos años después (17 de julio de 1928).

Octavio Paz ha descrito la situación imperante en ese entonces como: “Aunque la recién adoptada Constitución (1917) preveía la Transmisión Pacífica del Poder por medio de elecciones democráticas, la realidad era muy distinta: los partidos políticos no existían y el país estaba regido por la Dictadura Revolucionaria, es decir, por la Dictadura de los Caudillos Militares de la Revolución. La lucha entre las facciones nunca fue democrática: no era el número de votos sino el de soldados y fusiles lo que daba la supremacía política”.

RETO DE LOS GOBIERNOS
POSREVOLUCIONARIOS.

La posición preponderante del Ejército en esos años se demuestra con dos datos muy relevantes: a) entre 1920 y 1923 el 32% del total del gasto público se destina a las Fuerzas Armadas, y b) durante el gobierno de Carranza el 28% de los puestos del gabinete es ocupado por militares; esa misma cifra asciende al 48% en el gobierno de De la Huerta y al 59% con Obregón; luego comienza a bajar progresivamente.

El reto que tuvieron enfrente los diversos gobiernos posrevolucionarios eran bastante complejos: comprendía la necesaria reducción de las oligarquías locales, el combate a los militares insurrectos o pocos leales a las autoridades electas y la institucionalización de las condiciones políticas básicas para gobernar el país.

La estrategia para lograrlo comienza a tomar forma en 1929, cuando Plutarco Elías Calles integra una Institución Política que tenía que ser el Centro sobre el que convergieran todas las fuerzas sociales relevantes del país: El Partido Nacional Revolucionario (PNR), que al paso del tiempo cambiaría su nombre por el de Partido Revolucionario Institucional (en 1938 por Lázaro Cárdenas).

AÑOS ‘40’ LLEGA UN CIVIL A LA PRESIDENCIA Y DESPLAZAN A LA ELITE MILITAR.

Todavía en 1938 el militar era uno de los Cuatros Sectores en que estaba organizado el PRI. Es de nuevo Octavio Paz quien encuentra la mejor forma de describir lo que en sus inicios fue el PNR : “ Agente, brazo civil del poder revolucionario, el Partido no poseía fuerza por sí mismo; su Poder era el reflejo del Poder del Caudillo y de los Militares y Caciques que regían las provincias”.

Los pasos definitivos para sujetar el Poder Militar por parte del Poder Civil se dan en la década de los años 40: El Sector Militar “desaparece” dentro del PRI y un civil llega a la Presidencia de la República (Miguel Alemán), la cual ya no volverá a ser ocupada por Generales, hasta nuestros días (por el momento), por Elementos de la Elite Militar.

A partir de entonces la presencia y la influencia de la Elite Militar en la vida pública fue decreciendo, la Jerarquía Militar se refugia en sus tareas de rutina y disciplinas internas y se dedica a vivir una especie de “retiro dorado”, pues se les dota de los fondos económicos suficientes para disfrutar de un estilo de vida muy superior al resto de la población.

LA ELITE MILITAR “SEPARADOS DEFINITIVAMENTE” DEL PODER POLÍTICO.

El periodo que va de 1940 a 1968 está marcado por una importante tranquilidad social y, en lo fundamental, por una continuidad política civil. La Elite Militar son separados “definitivamente” del Poder Político y el Régimen Civil consolida su Independencia Funcional respecto de las Instituciones Armadas.

En 1968, sin embargo, la tranquilidad de las décadas precedentes comienza a cambiar como resultado de una intensa movilización social encabezada por un sector del sindicalismo disidente y por los estudiantes de las Universidades Públicas.

Las movilizaciones son sofocadas desde el Poder Presidencial con actos de represión llevados a cabo en franca violación de la Constitución, del Derecho Nacional e Internacional. La matanza de estudiantes realizada en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco marca un punto de quiebre en las relaciones entre el Régimen Priista y la Sociedad Mexicana.

EL EJÉRCITO “REGRESA” A LA VIDA POLÍTICA.

A partir de ese entonces, se genera al menos un par de consecuencias: A) El gobierno debe apoyarse cada vez más en la “Fuerza de las armas” para mantener el orden público, y una parte de la juventud disidente explora la vía de la guerrilla armada para intentar detonar al Régimen.

Ambas cosas dan como resultado un aumento en espiral de la violencia y la represión, y una vuelta del Poder Militar a la escena política. Dicha vuelta se ve recompensada desde el Poder Civil con una serie de promociones en la Graduación de la Elite Militar, así como en el incremento del gasto de la Secretaria de la Defensa Nacional y el aumento del número de efectivos, que entre 1973 y 1977 pasa de 60 mil a 90 mil, para 1992 dicho número era de 175 mil soldados en activo.

En la actualidad con cifras del 2021 en el Ejército Mexicano hay 214 mil 157 efectivos, cabe destacar que no existen mujeres con el grado de General de División, nada más una mujer es General de Brigada y tres Generales Brigadier, Generales de División varones son: 45, General de Brigada 174, General Brigadier 318 y Coroneles 850 contra 23 Mujeres Coronelas. En el Ejército es evidente que no existe la paridad de género prevalece el machismo y el carácter misogeno.

Es en 1994 cuando se produce un “nuevo salto” en la historia Nacional y, en particular, en el papel del Ejército. El 1 de enero de ese año se produce el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el cual es reprimido, en los primeros días, con una fuerte ofensiva armada por parte del Ejército Mexicano.

A partir de entonces la presencia militar en zonas con cierta inestabilidad social (en los Estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas) aumentó vertiginosamente y el mismo incremento se produce en el correspondiente “Gasto militar”.

LA SEDENA ASUME TAREAS DE SEGURIDAD PÚBLICA.

Las Fuerza Armadas comienzan desde principios de la década de los 90, a asumir tareas de seguridad pública; se instalan puestos de revisión en carreteras y estaciones de transportes; la lucha contra el narcotráfico es emprendida “coordinadamente por las autoridades civiles y militares.

El involucramiento de las Fuerza Armadas en las tareas de persecución y lucha contra el narcotráfico ha tenido influencias muy negativas, ya que han sido las Fuerzas Armadas “contaminadas” por la corrupción y la impunidad.

Esta breve reseña histórica es un aprendizaje de como los Caudillos Revolucionarios y la Elite Militar convulsionaron a México y Andrés Manuel López Obrador, en los hechos ya militarizo al País.

Andrés Manuel no toma en cuenta y “debería” tomar como ejemplo lo realizado por un Militar de Carrera como Porfirio Díaz (denostado por la historia por Dictador)), Díaz “llego al Poder gracias al apoyo del Ejército”, pero ya instalado en el Poder, “minimizó” el Poder Político del Ejército con el objetivo de que “Ningún otro Caudillo pudiera volver a emplearlo como instrumento de su ambición política”.

A 82 años de que “los propios militares revolucionarios” ( Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas y Manuel Ávila Camacho) al Sector Militar “lo desaparecen del PRI” y un civil llega a la Presidencia de la República (Miguel Alemán), la cual ya no volverá a ser ocupada por Generales, hasta nuestros días (por el momento) por la Elite Militar, con ello se “sujetó” al Poder Militar al Poder Civil.

AMLO OTORGA “DEMASIADO PODER” A LA ELITE MILITAR.

Cabe destacar que ningún Presidente Civil de México le ha otorgado “demasiado Poder a la Elite Militar”, como lo ha estado haciendo Andrés Manuel. Han ‘usado’ al Ejército en tareas de Seguridad Pública ‘pero’ en Coordinación con la Autoridad Civil y López Obrador a ‘desplazado’ a la Fuerza Civil para que la SEDENA “controle” la Seguridad Pública y con ello el Control Político y la Intimidación del Pueblo Mexicano y la Oposición.

Al mismo tiempo Andrés Manuel ‘debilita’ el Pacto Federal pues la superioridad material del Ejército con relación a las policías locales favorece la “Concentración del Poder del Ejército” en detrimento de un Federalismo Funcional y Balanceado donde las policías Estatales y Municipales son “Debilitadas o incluso desaparecidas”.

Lo que está perdiendo de vista Andrés Manuel es que “La entrega de recursos y facultades a las Fuerzas Armadas junto con los constantes ‘elogios’ en el discurso oficial y el ‘arropamiento’ político incondicional, ‘pueden incentivar’ a la Elite Militar a alejarse de la Lealtad Institucional a la Constitución y acercarse a la ‘simpatía’ y su respaldo al “Proyecto político del gobierno en turno” y sino ‘imponer’ su supremacía militar para manipular al “nuevo gobierno” con el peligro constante que “asuman el poder a través de un Golpe de Estado”… ¡No exagero al tiempo!..

AMLO “ENCARGÓ” A SEDENA 227 TAREAS CIVILES.

La Consultora Integralia, asegura que: “Al concluir el 2022, las Fuerzas Armadas en México habrían manejado más de 215 mil millones de pesos, el presupuesto anual más alto de la administración pública”. El análisis de Integralia “advierte” que: “Esta política de militarización que tiene en marcha el Presidente López Obrador conlleva al menos 9 grandes riesgos donde destaca que la participación del Ejército como proveedor de servicios básicos aumentará su peso en la toma de decisiones gubernamentales fuera de un contexto bélico”.

Así mismo “alerta” que la militarización de la vida pública atenta contra la modernización de las instituciones civiles y fortalece la dependencia del Estado sobre las instituciones castrenses para diseñar y ejecutar políticas públicas.

AMLO les “encargó” a las Fuerzas Armadas más de 227 tareas civiles como: La Seguridad Pública, la Construcción de Obra Pública, la Distribución de Vacunas, Reparto de Libros de Texto Gratuito, el Control de la Migración, Edificación de 2 mil 700 Sucursales del Banco del Bienestar, Tramo 1,6 y 7 del Tren Maya, Construcción del Aeropuerto de Tulum, Construcción de Cuarteles para la Guardia Nacional, Administración y Control de Aduanas Marítimas y Terrestres, Administración del Aeropuerto Internacional de la CDMX, Remodelación de 32 hospitales, por mencionar algunas.

El Artículo 129 Constitucional establece que: “En tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”, sin embargo, las Fuerzas Armadas hoy tienen

“HERENCIA MALDITA DE AMLO”.

Andrés Manuel López Obrador, ha sufrido dos infartos y padece hipertensión, amén de otros padecimientos que oculta. No es saludable política y socialmente para México que Andrés Manuel, pretenda emular a Benito Juárez quien murió “Ejerciendo el Poder” (duró 14 años en la Presidencia).

Si por azares del destino, Andrés Manuel tuviera un desenlace funesto ¿Cuál sería su herencia política a los Mexicanos?, me atrevo a pronosticar ¿La herencia nefasta sería?: “Un Narco Estado y un País Militarizado”. Con la presunción y riesgo de que ambos la Elite Militar y los Cárteles, consoliden la Alianza que López Obrador “presume” con el Cártel de Sinaloa. Y la “Bota Militar y los Cárteles controlen a más de 130 millones de Mexicanos, a sangre y fuego”… QUANTA EST.