– Los habitantes de Michoacán se encuentran en completo desamparo

– El gobierno federal envía a Aguililla agenda para el próximo 14 y 15 de Julio

– Las familias no pueden transitar con libertad y la ayuda no llega

Morelia, Michoacán a 12 de julio de 2021.- Ante el abandono de los gobiernos federal y estatal que “se echan la bolita de la responsabilidad que tienen con la población y sus pertenencias”, Michoacán y su tierra caliente continúan como territorio de guerra entre carteles del crimen organizado y la vida de sus habitantes se encuentra en permanente riesgo y completo desamparo ante el olor a pólvora y muerte que los envuelve.

Las bajas, producto de los enfrentamientos con armas de fuego de grueso calibre, no quedan documentadas al cien por ciento, porque hay una completa ausencia de la “autoridad” municipal, estatal o federal y quienes dan cuenta de la realidad que viven cientos de familias, son los propios pobladores que han levantado la voz para suplicar sin éxito, ayuda a los tres órdenes de  gobiernos y a toda corporación militar, naval y Guardia Nacional, en tanto se siguen perdiendo vidas.

Hoy el puente de San Juan de los Plátanos registra una zanja que hace imposible cruzarlo por lo que se recomienda no salir hacia estos rumbos y, en el transcurso de la mañana, se reportaron enfrentamientos a balazos entre grupos contrarios y se informó estar bloqueada la carretera  Lombardía-Uruapan con automóviles particulares y camiones de carga de empresas comerciales que han sido incendiados.

Asimismo, se reporto por la mañana una balacera en Buenavista, Tomatlán y al parecer se ha extendido a otras comunidades o poblados cercanos y en este momento no hay garantías para la población y se les recomienda no salir de sus casas hasta que haya condiciones para poder transitar por la zona.

Pero uno de los hechos más graves, es lo que se está viviendo en Amatlán y Buenavista; donde se reporta que esta mañana se tuvo la presencia de vehículos denominados “monstruos”, con blindaje artesanal y tripulados por hombres fuertemente armados que patrullan las calles tras los enfrentamientos registrados por más de 24 horas en esta región entre grupos antagonistas del crimen organizado.

Como en otras ocasiones han sitiado al municipio de Buenavista Tomatlán y Aguililla al cortar la carretera en los accesos con maquinaria pesada y abrir sendas zanjas que no permiten la circulación de ningún vehículo.

Asimismo se ha reportado qué arden carros particulares y de empresas comerciales a la altura de la comunidad de El Atuto, donde grupos de delincuentes les han prendido fuego a las unidades a fin de evitar el paso de las fuerzas armadas hacia la zona del conflicto.

Resulta lamentable que ante esta situación que lleva varios meses, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, estén respondiendo a las múltiples demandas de los ciudadanos y autoridades municipales con un oficio en el que anunciar tener preparado una agenda para el próximo 14 y 15 del presente mes, para analizar la forma en como quiere la gente que se les garantice el libre tránsito y cómo se les puede dar seguridad pública.

Es tan lamentable como risible y preocupante que, cuando esos temas por obligación y responsabilidad le corresponde al gobierno federal aplicarlos de tajo y sin contemplación, ahora pretende llevarlo a una mesa de “negociación” con los habitantes de Aguililla, como si el derecho al libre tránsito y la seguridad pública fuera tema de negociación.

Pero el gobierno federal aprovecha la situación para llevar a esas reuniones la instalación de un banco de Bienestar y destacan que van a llevar a representantes de todas las dependencias que están involucradas en este tema del pueblo de Aguililla para que se les dé respuesta a todas las demandas sociales que se han planteado.

Lo anterior pareciera una burla del gobierno federal y deja de manifiesta su incapacidad para gobernar y su falta de interés en estos pueblos michoacanos que parecen tierra de nadie y en donde los enfrentamientos a balazos se han hecho parte de la vida diaria y en donde el terror y la impotencia son parte de sus cotidianos escenarios que huelen a pólvora, que huelen a muerte, que huelen a desolación ante la indiferencia gubernamental.